Jesús lloró.

La Biblia tiene muchos versículos cortos tales como: Éxodo 20:13, Deuteronomio 5:17, 1 Tesalonicenses 5:17, sólo para mencionar algunos. Otro de estos versículos cortos se encuentra en S. Juan 11:35, el cual dice: “Jesús lloró.” Este versículo tiene una extensión de tan sólo 10 letras, 2 palabras. Sin embargo, estas dos palabras (Jesús lloró) tienen un profundo mensaje para toda persona que quiere aprender más de su Rey, Señor y Salvador JESUCRISTO. ¡Bendito sea el Nombre de Jesús!

En el capítulo 11 del evangelio según S. Juan, la Biblia nos muestra la muerte de Lázaro (S. Juan 11:1-16), una persona a quien nuestro Señor Jesucristo amaba (S. Juan 11:5). También es en estos versículos de S. Juan 11  en donde Jesús se manifiesta como la resurrección y la vida (S. Juan 11:25). Si meditamos en estos versículos, veremos un ejemplo del dolor que el ser humano experimenta al perder a un ser amado. En este caso, Marta y María, las hermanas de Lázaro, habían perdido a su hermano a consecuencia de una enfermedad (situación que Jesús pudo haber impedido que ocurriera). Posiblemente hayamos escuchado muchas prédicas en las cuales se nos ha enseñado que Dios había permitido esa enfermedad para glorificarse por medio de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo (S. Juan 11:4). No obstante, es en S. Juan 11:28-37 en donde vemos a Jesús, el Cordero de Dios, conmovido y llorando al ver el dolor que Marta y María estaban pasando producto de la muerte de su hermano Lázaro y la incredulidad que ellas mostraron al pensar que ya no había nada que hacer por Lázaro aunque Jesús, el Hijo del Dios viviente, estaba en ese lugar. Siendo Jesús el Alfa y la Omega, principio y fin, el Todopoderoso (Apocalipsis 1:8), la Biblia nos enseña que Cristo Jesús se hizo carne (S. Juan 1:14), semejante a los hombres (Filipenses 2:6-7), y por esa razón es que Jesús fue y continúa siendo capaz de sentir y entender el dolor que un ser humano puede experimentar en esta vida. La Biblia enseña:

María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.
Jesús entonces, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió, y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.
Jesús lloró. (S. Juan 11:32-35)

La Biblia nos dice claramente que Jesús se estremeció en espíritu y se conmovió, es decir que Él sintió un dolor muy profundo por lo que esas personas estaban experimentando, pero también sintió dolor por la incredulidad de ellos al pensar que ni siquiera Jesús podría ya hacer algo por Lázaro. Y entonces Jesús, el Hijo del Dios viviente, nos dice la Palabra que también lloró (S. Juan 11:35). Al igual que tú y yo lo hemos hecho, Jesús también lloró. ¿Cuántas veces nos olvidamos o pasamos por alto esta gran verdad? ¿En cuántas ocasiones hemos sentido que Jesús jamás nos perdonará cuando le hemos fallado? ¿Cuántos días hemos pasado creyendo que Jesús ni siquiera se acuerda de nosotros? ¿Hasta cuándo seguiremos pensando que Jesús no entiende lo que estamos atravesando? Pues déjame decirte que aunque Jesús ha resucitado (S. Lucas 24:4-7), y se encuentra glorificado a la diestra del Padre (Hechos 7:55-56), Él se hizo carne cuando vino a la tierra a dar su vida en la cruz del Calvario por ti y por mí, y cuando vino en carne fue tentado en todo, pero sin pecado. Por eso la Biblia dice:

Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. (Hebreos 4:15)

Jesús, nuestro sumo sacerdote, puede compadecerse de nuestras debilidades, ya que él mismo fue tentado en todo, pero sin pecado (S. Mateo 4:1-6). Jesús padeció muchas cosas por amor a nosotros (1 Pedro 2:20-25) y Él entiende todo lo que podamos sentir como seres humanos.

Hay miles de religiones y sectas en el mundo, y la mayor parte de ellas tienen puesta su fe en dioses muertos (ídolos). Casi todas les enseñan a sus seguidores a depositar su fe en ídolos que nada pueden hacer por ellos (Salmos 115:3-8). Tristemente los adeptos de estas religiones creen en deidades paganas que ellos consideran tan divinas que son inmisericordes, orgullosas, coléricas, inaccesibles, etc. Por ejemplo, es por todos conocido que en lugares como la India, la gente adora a las vacas y las ratas (tal y como dice Romanos 1:22-23) como si estos animales fuesen dioses.

Es lamentable que aun en Nicaragua, en muchas Iglesias cristianas evangélicas, hoy en día se esté predicando un evangelio diferente (Gálatas 1:6-10), en donde se enseña sobre un Cristo impersonal, inaccesible y que se agrada únicamente de los que tienen algo material que ofrecerle (dinero o bienes materiales). Por tal razón es común ver a muchos predicando que si una persona tiene una necesidad, ésta debe hacer un “pacto en dólares” para que ellos puedan orar por ella y que de esta forma Jesús pueda compadecerse de esta persona y obrar un milagro. Como diciendo que Jesús sólo a ellos (los que organizan las maratónicas y eventos para pedir dinero) puede escuchar y que sólo a través de su clamor Jesús puede hacer un milagro para ayudar a una persona. ¡Esto es una satánica mentira de los falsos profetas y falsos maestros! (2 Pedro 2:1-3). Lo más lamentable de todo es saber que muchos parten de este mundo creyendo que Cristo es impersonal e inaccesible, yendo de esta forma hacia una eternidad sin fe, sin Dios y sin esperanza.

A todo esto debemos sumarle el hecho de que cada día más personas que dicen ser cristianas están adoptando una actitud más impersonal e inmisericorde. Es triste que cada vez haya más personas dentro de las congregaciones más listas para tirar la piedra contra su hermano que para orar por él y restaurarle con espíritu de mansedumbre cuando éste le ha fallado a Dios. La Biblia enseña:

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. (Gálatas 6:1)
 
La Iglesia del Señor se está olvidando de que Jesús lloró con los que estaban llorando (S. Juan 11:33-35) y que Él ordena en su Palabra que nos gocemos con los que se gozan, pero también que lloremos con los que están llorando (Romanos 12:15). La Iglesia no quiere ver que Jesús lloró porque era sensible a la necesidad de los demás. Ciertamente el ministerio terrenal de nuestro Señor Jesucristo fue un ministerio de poder y de unción del Espíritu Santo, pero sobre todas las cosas fue un ministerio de amor (S. Juan 3:16). Basta con ver versículos como los que encontramos en S. Marcos 1:40-41 para darnos cuenta de esto. La Biblia declara:

Vino a él un leproso, rogándole; e hincada la rodilla, le dijo: Si quieres, puedes limpiarme.
Y Jesús, teniendo misericordia de él, extendió la mano y le tocó, y le dijo: Quiero, sé limpio. (S. Marcos 1:40-41)

Jesús no hacía nada por simple compromiso. Podemos ver en estos versículos que antes de hacer un milagro y limpiar a este hombre de la lepra que lo agobiaba. Jesús tuvo misericordia. Sí, Jesús, el Rey de reyes, y Señor de señores, tuvo misericordia de un leproso por quien nadie daba nada, un hombre sucio y abominable ante la vista del hombre, pero no ante los ojos de Jesucristo. En los evangelios es común ver a nuestro amado Señor Jesucristo llorando, conmoviéndose por el dolor del hombre, es normal ver a Jesús teniendo compasión de las multitudes (S. Marcos 6:34). ¿Cuántas veces los jóvenes en las congregaciones son juzgados por los que tienen más madurez en el evangelio? Pues a mí en lo personal me toca profundamente la forma en que Jesús amó al joven rico. La Biblia dice:

Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre.
El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he guardado desde mi juventud.
Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. (S. Marcos 10:19-21)

Teniendo Jesús toda la autoridad para reprender al joven rico por su apego a las cosas materiales, en lugar de juzgarlo o maldecirlo, dice la Biblia que Jesús, mirándole, le amó. Aunque Jesús sabía que este joven no le seguiría, con todo Él le amó. Porque ese es el verdadero Cristo de la Biblia, un Cristo vivo, santo y misericordioso, un Cristo que también lloró. Ese es el Cristo del cual te estoy escribiendo, un Cristo que aunque yo era un ateo, también a mí me amó y me alcanzó con su misericordia. ¡Por eso no me canso de adorar el bendito nombre de Jesús! Saber que Jesús vino en forma humana y que también lloró, debe ser un motivo de gozo para todo cristiano. Ya que de esta forma sabemos que Él nos oye y nos entiende cuando nosotros derramamos nuestras lágrimas en su Presencia.

La Biblia también nos enseña que Jesús lloró por Jerusalén (S. Lucas 19:41-44), ya que Él sabía que Jerusalén sería destruida en el año 70 d.C. por el ejército romano comandado por Tito. Jesús lloró porque amaba a Jerusalén, así como también te ama a ti y a mí. Jesús fue a Jerusalén, y esto representaba una oportunidad de salvación, la cual fue desechada por Jerusalén, trayendo como consecuencia su futura destrucción en el año 70 d.C. De igual forma, Dios por medio de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, le da gratuitamente a todo ser humano una oportunidad de salvación, y está en nosotros el aceptarla o rechazarla. Y al decir la Biblia que Jesús ahora que está glorificado se sigue compadeciendo del ser humano (Hebreos 4:15), es comprensible afirmar que Jesús se entristece al ver el rechazo del ser humano hacia Él y el sacrificio que Él hizo por la humanidad.

Es necesario que la Iglesia del Señor se dé cuenta de que ha depositado su fe no en un ídolo sin vida e insensible, sino en Jesús, el Cordero de Dios, quien también lloró y que nos entiende en nuestras dificultades y momentos de dolor. Es hora de seguir el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo y ser compasivos con nuestros hermanos y llorar con ellos en sus momentos de dolor (Romanos 12:15). La Biblia nos enseña:

Id, pues, y aprended lo que significa: Misericordia quiero, y no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento. (S. Mateo 9:13)

Jesús lloró y ahora te está llamando a aceptarle como tu Señor y Salvador personal, o si te has apartado, JESUCRISTO te llama HOY a reconciliarte con Él. Ya que sólo Jesús puede cambiar tu lamento en baile (Salmos 30:11). Sólo el que ha experimentado un dolor, puede ayudar y consolar al que está padeciendo un dolor en su vida. ¿Te sientes solo? Jesús también se sintió así en un momento específico de su vida (S. Mateo 27:46), ¿Te sientes triste? Jesús también experimentó ese sentimiento (S. Marcos 14:34). Es importante que sepas que cualquier dolor que podamos sentir, Jesús ya lo ha experimentado antes y lo ha vencido. Por eso la Biblia nos dice que Jesús es el varón de dolores:

Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos. (Isaías 53:3)

Jesús, Aquel que lloró y fue menospreciado, escupido, rechazado, traicionado… murió, pero resucitó al tercer día, y está disponible para ti y para mí, para que corramos hacia Él en busca de socorro:

Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. (Hebreos 4:16)

Torre fuerte es el nombre de Jehová; A él correrá el justo, y será levantado. (Proverbios 18:10)

Jesús lloró y ahora Él puede consolarte. Jesús nos dijo que en este mundo tendríamos aflicción, pero nos exhortó a que confiáramos en Él, porque Él ha vencido al mundo (S. Juan 16:33). Ya deja de llorar por las cosas que Satanás, sus demonios, o el mundo te están haciendo, más bien clama a Aquel que lloró primero que tú y yo durante su ministerio terrenal y que ahora se compadece de nosotros, nuestro Señor Jesucristo, y verás como Él te levantará, te consolará, te ayudará, te restaurará y te libertará por medio del Espíritu Santo. JESUCRISTO te llama HOY, no endurezcas más tu corazón hacia Él.

Me despido con las preciosas palabras de nuestro amado Señor Jesucristo:

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación. (S. Mateo 5:4)

Sigamos orando y velando porque Cristo Jesús pronto viene por su Iglesia. ¡Amén!

Les ama en Cristo,

Hno. Diederik Maynard
www.jesucristotellamahoy.wordpress.com

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18 Respuestas a “Jesús lloró.

    • ¡Que Dios le bendiga Hna. Aidara! Gracias por ese comentario tan bonito, y toda la gloria sea para JESUCRISTO, el Dador de la sabiduría y la inteligencia. ¡BENDITO SEA EL NOMBRE DE JESÚS PARA SIEMPRE! ¡Amén!

  1. Amor sin limites. Amor incomprensible. El ser humano no lo entendio ni lo entendera hasta aquel dia cuando todo lo oculto y maravilloso el Señor permita conocer. Aleluya! Gloria al Cordero que fue inmolado por nosotros!

    • ¡Que Dios le bendiga Hno. Israel! Nuestro Señor Jesucristo viene pronto para arrebatar a su Iglesia, su amada novia. ¡Amén!
      La Biblia también nos dice:
      “Ahora vemos por espejo, oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.” (1 Corintios 13:12)
      Saludos.

  2. A Dios sea la Gloria! Que maravilloso es Cristo! Es impresionante como trabaja nuestro amado Padre Celestial, comento esto porque usted fue en algún tiempo ateo, y que bello es mi Señor, al darme cuenta como es usted ahora una persona que se deja usar por el Espiritu Santo. Bendigo su vida, y agradezco profundamente a Dios por esta maravillosa enseñanza. ¨Y esto pido en oración, que vuestro amor abunde aun más y más en ciencia y en todo conocimiento,¨ (Fil.1:9). ¨Por lo demás hermano gozaos en el Señor¨! Gracias muchas gracias.

  3. Wow que Palabra, me ha llegado al alma les hablare a mis hermanos en Cristo de esto. Verdaderamente Jesús se entristece al ver como nosotros no creemos en El. Dtb.

  4. Gracias por el mensaje es Palabra de Dios.
    Los felicito hermanos. Dejé mucho tiempo al Señor, pero El nunca me dejo. Es hora de cargar mi cruz y seguir adelante.

  5. ¡QUE HERMOSO EL MENSAJE. LLENO DE AMOR Y CON MUCHO SIGNIFICADO PARA MI! DIOS LE BENDIGA MI HERMANO…..SALUDOS DESDE VALDIVIA, CHILE.

  6. si Jesus lloro, lloro por la dureza del corazon de aquella gente
    como tambien todavia sigue llorando delante del Padre, aun por la dureza del corazon de los que se van, y lo dejan, por los rebeldes y por los que estan un dia aqui, y otro dia por alla
    por supuestos que Jesus lloro, y sigue llorando

    • ¡Que Dios le bendiga Hna. Eulalia! Muchas gracias por compartir su comentario con nuestros lectores. Sobre nuestro Señor y Salvador Jesucristo la Biblia dice: “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.” (Hebreos 7:25)
      Saludos desde Nicaragua,
      Hno. Diederik Maynard

    • ¡Que Dios le bendiga Hno. Daniel! Gracias por su comentario: ¡Toda la gloria sea para el que está sentado en el trono, y para el Cordero!
      Saludos,
      Hno. Diederik Maynard

  7. Excelente articulo, en cada proverbio me ha hecho reflexionar bastante sobre los diferentes temas que toca. Gracias Señor Jesucrito por todo lo que nos das.

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